Elenco de pensamientos sueltos
Primero. El acoso moral y tratamiento militar se lo podía permitir hasta cierto punto siendo empleada suya, pero hoy por hoy, pues no. Ha tenido seis meses, y espero que le haya sacado mucho provecho. Sus deseos de que no regresara, hechos realidad, felicidades
Segundo. Para felicidades, las mías, desde que no trabajo ahí.
Tercero. Clase de lengua: busque en Google "Diferencias semánticas entre saber y conocer"; la ilustración no ocupa lugar. "Aceptaste", no "aceptastes", "diste" y no "distes": también sería conveniente que le echara un vistazo a este peliagudo asuntillo. La Real Academia de la Lengua, aunque quizás se pasen de eruditos, le puede orientar.
Cuarto. Téngase la decencia (nótese que no es cortesía de pagar como usted señala, sino decencia, busque ¿en un rincón quizás?) de abonarme los días restantes hasta la finalización de mi contrato, más las vacaciones y horas extras acumuladas (sendos detalles incluídos) como usted muy bien dispone, coordina, orienta e informa en su último e-mail.
Quinto. Insultar, acosar, dar discursos pseudopolíticos amateur denota, entre varios tipos de insuficiencias e impotencias, una ínfima educación y saber estar . Pensar antes de hablar y de escribir es una práctica muy saludable que debería tomar en consideración al menos para el resto de la carrera profesional. Son todo ventajas.
Sexto. Versiones tergiversadas y opiniones tendenciosas de situaciones acontecidas no dejan de serlo al ponerse por escrito o repetirse insaciablemente. Traducción gratuita gentileza de la casa: no me calientes la cabeza.
Séptimo. Error en su último e-mail: no soy yo quien le falla a la empresa, es la empresa la que falla más que una escopeta de feria.
Octavo. Otro de tantos errores: la única cortesía aquí ha sido la mía.
Noveno. Si la tentación de escribirme e-mails como los anteriores discursos le sobreviniera, ahórreselos. Deténgase y cuente hasta cien. Una vez haya llegado a cien, considere la posibilidad de escribir un libro, preferiblemente de ciencia-ficción (antes de ponerse en la ardua faena, asegúrese de haber completado el pensamiento número 3 de esta lista, que por otro lado, no es exhaustiva); como alternativa, puedo ofrecer cortés y amablemente los servicios de un magnífico psicólogo amigo mío. Comprarse un gato también ayuda, y si no, siempre le quedará el sudoku, que ahora está muy de moda.
Décimo. Verá usted, el décimo, tiene su razón de ser: la charlatanería es lo suyo, y aparte de ser un número redondo para que cuadre todo mejor, ahora puede hacerse una tabla como la de Moisés, subirse a un monte y crear un dogma.
Post data: En ningún caso escriba el libro en mayúsculas, es de pésimo decoro.